
dejaste la puerta abierta
y el caminito marcado
de tus pasos en la tierra
porque no querías irte
ni yo quise que te fueras,
porque no querías irte
ni yo quise que te fueras.
Por eso cuando te fuiste
me mirabas de reojo
y arrastrabas la valija
como si fuera un despojo
porque no querías irte
y yo soy de un volvé flojo,
porque no querías irte
y yo soy de un volvé flojo.
Por eso cuando te fuiste
no dejabas de hacer seña
para que prenda la estufa
y que vaya a buscar leña
porque no querías irte
y no se va el que se empeña,
porque no querías irte
y no se va el que se empeña.
Por eso cuando te fuiste
se te desató el sombrero
y un remolino de viento
lo hizo rodar por el suelo
porque no querías irte
y yo se atajar sombreros,
porque no querías irte
y yo se atajar sombreros.