domingo 29 de noviembre de 2009

Entre una y otra guerra


Sobre un fondo imperceptible de tormentas
una bandada de pájaros se espanta
y corta el cielo como un rayón de miedo
porque entre el pasto tembloroso de la tierra
vuelven tus pasos sobre sus propios pasos
buscando paz entre una y otra guerra.

Me gustaría enrolarme en tus enaguas
y seguirle el azahar a tus perfumes
como un soldado secular de tus encantos,
pero tus huestes de corazón de piedra
no me dejan alistar en el desfile
y declararle mi amor a tus caderas.

domingo 1 de noviembre de 2009

Acto reflejo

Cumplió la condena.
Un año en cafúa.
Salio indefinido.
Por la ventanilla
del bondi repleto
descubrió un sol nuevo
flotando en un cielo
mucho mas posible.
Llegó a su cuartito,
se encerró con llave
y ya van dos días
que no sale nunca
y a ninguna parte.

viernes 4 de septiembre de 2009

La cuarta pirámide

No es justo solo un corazón ecuánime,
porque es mas músculo el de la inconsciencia.
Mientras la vida te parezca lógica
no vas a ver que vuela como un pálpito.

Si la impaciencia te declara exánime
se haría cargo tuyo la prudencia
hasta que aceptes la condena módica
de no morir para vivir por hábito.

Levantaría la cuarta pirámide
con tal de no sufrir las consecuencias
de ver mi sangre coagularse fóbica
por no arriesgar hasta el último hálito.

miércoles 26 de agosto de 2009

Moraleja

A mi, mas que los finales con moraleja, me gustan los principios que se alejan de la moral.

jueves 20 de agosto de 2009

La piedra

Sobre la herida del cuello de una estatua sin cabeza
se posó estúpidamente una paloma mensajera.
Desde atrás de unos rosales un niñito con gomera
se hace cargo de una piedra,
se hace cargo de una piedra.

El futuro de la urbe por completo está en sus manos
que no quieren mas mensajes de palomas mensajeras
ni acariciar la modestia ni ser cruel ni ser culpable
de tener alma de piedra,
de tener alma de piedra.

En el centro de la plaza una estatua sin cabeza
tiene gotitas de sangre salpicándole la ausencia.
A sus pies petrificados yace una paloma muerta
Y entre sus plumas la piedra
y entre sus plumas la piedra.

martes 11 de agosto de 2009

Canción alarmante


Sentí una canción alarmante en la radio,
me diste dos vueltas o tres en la cama,
descubrí que el mundo era un bicho bolita
y la vida un balde de agua destilada.

Me pusiste un pié en cada mano y abriste
las piernas diciendo -Venite a buscarme,
te espero aquí adentro del alma insensata
como un monedero perdido en la calle-.

Yo fui muy consciente de hacer lo que hacía,
sentí en el ombligo cien mil mariposas
y cuando entreabriste los ojos, un siglo
hecho lagartija pasó en una hora.

Después de un suspiro largo como un sueño
recobré el aliento de las libertades
y en lugar de darte las gracias y un beso
corrí hasta la puerta a cerrarla con llave.

domingo 9 de agosto de 2009

Escondite


Una avenida cual la paz, ancha y desierta,
un silencio sepulcral cruzando el alma,
un casquillo de bala en la vereda.

No está el muerto ni el dolor ni la ambulancia,
no está el arma ni el temor ni el asesino,
no hay testigos, no hay valor ni hay policía.

Una mancha de sangre en las baldosas
aún se mueve en un zigzag rojo y pesado
reflejando el sol y algunas nubes blancas.

Yo no quiero abandonar este escondite,
a ver si asomo la venganza y de un balazo
no me dejan terminar este dibujo
(o no me dejan terminar esta denuncia).