viernes, 20 de julio de 2007

Búsquedas bocetos y encuentros

Pero poco mas le duró la castidad al santo varón. Luego de balbucear dos o tres padrenuestros se abalanzó sobre una cautiva pintada de colores tierra ciena y atada de pies y manos, según se veía, con non sanctas inteciones, ataviado exclusivamente con una mitra y en absoluto estado de ebriedad. Muchos fueros los sacerdotes que perdieron la cordura en la época de la conquista de las Américas.

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