
Un guiño delincuente para matar hastíos,
un parpadeo lento para atrapar ideas,
y una mirada cómplice para encontrar los míos.
Ahora queremos merendar con los gerentes,
cobrar el sueldo de una vida por segundo
y ser los diablos mas intrépidos del cielo,
y las criaturas mas hipócritas del mundo.