jueves, 4 de febrero de 2010

Lágrima de azúcar

Te confesé con una lágrima de azúcar
que nunca supe si moriste o me mataste
era innegable que tu amor era filoso
y más filoso que mi amor invulnerable.

Como un sabueso la conducta impertinente
persiguió el rastro de la sangre entre el del llanto
y descubrió tanto el cadáver tuyo y frío
como encontró el mío mas tibio y respirando.

10 comentarios:

El Fan Nº 1 dijo...

Explíqueme el paralelismo entre una correa o cinturón y su bella poesía.¿?

viruta dijo...

Canito, hijo mío...

'Oh mi siempre fiel, padre'. 'Digno padre mío'.

el Tomi dijo...

El arte no se explica, Número Uno, usted lo sabe (y perdone la jactancia de considerar que esto es un arte), aunque podría confidenciarle que he sistematizado el hecho de escribir un poema y luego elegir cualquier dibujo que tenga a mano confiando en la afinidad casualmente apodíctica que puedan tener el uno con el otro.

el Tomi dijo...

¿Me está diciendo perro, Viruta?. Mire que no me enojo eh.

viruta dijo...

guau! guau!

el Tomi dijo...

¿Pampamía?...¿sos vos?

viruta dijo...

¡arf arf! o Bidú Cola, o Layla. Quién sabe...

n/r: me cuesta 'entre el del llanto'

el Tomi dijo...

Probablemente a los perros les cueste menos leer otra cosa, Viruta. ¿Usted quiere proponer algo?.

viruta dijo...

Porai sería conveniente aclarar que Bidú Cola y Layla son las otras dos perras que rescatamos después de Pampita y que el dibu se me representó como un collarcito perruno. Por eso.





Palabra de verificación: garyophr

el Tomi dijo...

Poráy poráy cantaba Garay. Ahora, acostumbrado que estaba a Pampamía, me cuesta decirle Pampita. Igual, me alegro por la salvación de Bidú Cola y de Layla. Les mando un abrazo bien grande.