jueves, 18 de octubre de 2007

Caperucita

Por aquel entonces nadie se explicaba como en el estómago de un lobo cabían una abuela y su nieta enteras. Tanto es así que para averiguarlo un leñador le abrió el vientre al animal y las saco de allí adentro con vida y en perfecto estado de conservación, cosa que aún menos se pudo explicar la gente.

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